Rally

Evans, Solberg y Pajari: un Mundial pendiente de un pinchazo

Lo puedes escuchar en: Episodio 1011 · Monumental siesta y el Rally de Chile El Rally de Chile ha dejado el Mundial más abierto de lo que parecía y con una pregunta bastante

María M. Rodrigo
Imagen cortesía de Red Bull Content Pool

Contenido

Lo puedes escuchar en: Episodio 1011 · Monumental siesta y el Rally de Chile

El Rally de Chile ha dejado el Mundial más abierto de lo que parecía y con una pregunta bastante insólita a estas alturas de la temporada: ¿quedan una o dos pruebas?

Oliver Solberg ganó con autoridad, Sami Pajari continúa siendo el perseguidor más próximo y Elfyn Evans conserva el liderato después de ver cómo un pinchazo arruinaba el domingo casi perfecto que estaba construyendo.

Evans suma 230 puntos. Pajari se encuentra a 17 y Solberg, después de su victoria, a 21. Tres pilotos separados por una distancia perfectamente recuperable cuando todavía no sabemos con seguridad cuántas oportunidades tendrán para hacerlo.

La incertidumbre deportiva sería suficiente para garantizar un final apasionante. La incertidumbre del calendario añade una dosis de caos que el Mundial no necesitaba.

Solberg vuelve a ganar y se mete en la lucha

Oliver Solberg controló el Rally de Chile desde las primeras etapas y regresó a lo más alto del podio en el momento adecuado.

El viernes resultó decisivo. El barro y la humedad de los primeros tramos provocaron las mayores diferencias entre los favoritos. A partir de ahí, la clasificación estuvo mucho más condicionada por los accidentes y los pinchazos que por diferencias reales de velocidad.

Solberg administró la ventaja y respondió cada vez que Evans trató de acercarse. Incluso sufrió un pinchazo, pero apareció cuando apenas quedaban uno o dos kilómetros para terminar el tramo y la pérdida fue mínima.

No fue únicamente rápido. También supo gestionar la carrera.

Además de la victoria, se impuso en la Power Stage y terminó segundo en el Super Sunday. El resultado lo coloca a 21 puntos del liderato y lo devuelve por completo a una lucha de la que parecía haberse alejado.

Ahora necesita más oportunidades. Para Solberg, que el campeonato termine con una o con dos pruebas puede ser la diferencia entre tener una posibilidad real o depender de un desastre de Evans.

Evans lo estaba haciendo todo bien

Elfyn Evans terminó quinto, pero el resultado no refleja el rally que estaba completando.

El británico ocupaba una cómoda segunda posición y había entendido perfectamente qué necesitaba hacer. Solberg estaba fuera de su alcance, pero Pajari no había encontrado el ritmo y Evans podía ampliar su ventaja en el Mundial sin asumir riesgos innecesarios.

El domingo también marchaba en cabeza de la clasificación del Super Sunday. Un segundo puesto en el rally, acompañado de cuatro o cinco puntos del domingo y una buena Power Stage, habría sido un paso enorme hacia el título.

Entonces apareció el pinchazo.

Evans tuvo que detenerse a cambiar la rueda en la penúltima especial y perdió no solo la segunda posición, sino también los puntos que estaba acumulando durante el domingo. De una situación prácticamente ideal pasó a terminar quinto y a ver cómo sus dos principales rivales mantenían intactas sus opciones.

Después de la prueba lo resumió con resignación: aquí se pincha y nadie sabe exactamente por qué. Simplemente te toca.

Cuando los pinchazos aparecen de forma repetida y afectan a tantos pilotos, dejan de parecer incidentes aislados. Los Hankook están teniendo un protagonismo demasiado importante durante la temporada y, en Chile, volvieron a intervenir directamente en el resultado.

El peso de las oportunidades perdidas

Evans continúa siendo el favorito. Tiene ventaja suficiente para gestionar el campeonato y no necesita ganar las pruebas restantes.

Pero también carga con un pasado que puede pesar mucho.

Ha perdido el título en la parte final del campeonato en tres ocasiones. Es imposible saber cuánto afecta eso a un piloto, pero resulta difícil imaginar que no aparezca en algún rincón de su cabeza cuando vuelve a encontrarse ante otra oportunidad decisiva.

Pajari y Solberg compiten en una situación diferente. Ambos tienen mucho que ganar y bastante menos que perder. Pueden atacar sabiendo que la presión principal recae sobre el líder.

Evans, en cambio, debe encontrar un equilibrio incómodo. No necesita arriesgarlo todo, pero tampoco puede limitarse a conservar si las condiciones o el orden de salida lo colocan en una posición desfavorable.

En Chile había hecho exactamente lo que exigía el campeonato. No cometió un error ni se dejó arrastrar por los nervios. Fue un pinchazo el que volvió a complicarle el camino. Precisamente por eso el golpe puede resultar todavía más difícil de asimilar.

Pajari sigue siendo el rival más próximo

Sami Pajari no estuvo en Chile al nivel mostrado en las pruebas anteriores. Terminó cuarto y nunca llegó a convertirse en una amenaza seria para Solberg.

La posición de salida lo perjudicó durante el viernes y, a partir de ahí, mantuvo un perfil relativamente discreto. Aun así, sale de Chile situado a 17 puntos de Evans y conserva la segunda posición del campeonato.

Ese es un dato importante.

Pajari no necesitó uno de sus mejores fines de semana para mantenerse plenamente dentro de la lucha. Si recupera el nivel mostrado en los rallies anteriores, puede obligar a Evans a competir bajo presión hasta el último tramo de la temporada.

Solberg llega con el impulso de la victoria. Pajari, con la ventaja de estar todavía más cerca del líder. Evans, con los puntos pero también con toda la responsabilidad. El duelo está servido.

Cerdeña no permitirá relajarse

La próxima prueba será Cerdeña, uno de esos rallies en los que cualquier error puede dejar un coche fuera de la competición.

El terreno castiga la mecánica, las cunetas no perdonan y abrir pista en condiciones secas puede convertirse en una desventaja considerable. Evans tendrá que asumir precisamente ese papel durante la jornada del viernes.

Ni siquiera las condiciones meteorológicas están claras. Disputar Cerdeña en esta época del año abre diferentes posibilidades, pero las temperaturas continúan siendo altas y nadie puede asegurar cuánto polvo, humedad o lluvia encontrarán los pilotos.

Para Evans no será una prueba en la que baste con salir a conservar. Abrir pista puede hacerle perder tiempo desde el comienzo y obligarlo a asumir más riesgos de los que desearía.

Solberg y Pajari, por el contrario, podrán atacar desde posiciones más favorables y con la sensación de que cada punto recuperado aumenta la presión sobre el líder.

También regresará Dani Sordo, acompañado por Patricia Sáiz, en un escenario especialmente ligado a su carrera. Dos de sus tres victorias mundialistas llegaron en Cerdeña, que además celebrará su última edición dentro del campeonato antes de ser sustituida por el Rally di Roma Capitale.

Un campeonato que no conoce su propio final

La gran anomalía es que pilotos y equipos siguen sin saber con certeza qué ocurrirá después de Cerdeña.

La disputa del Rally de Arabia Saudí parece muy complicada y tanto Toyota como Hyundai habrían descartado desplazarse allí. Celebrar una prueba sin los equipos que concentran a los principales candidatos al título no tendría ningún sentido deportivo.

La alternativa sería organizar un segundo rally en Europa. Portugal aparece como una posibilidad razonable porque ya cuenta con una prueba del Europeo y con parte de la estructura necesaria, aunque todavía no existe confirmación oficial.

Oliver Solberg dejó bastante clara la importancia de esta decisión cuando le preguntaron por sus opciones al campeonato. Una buena parte de ellas depende de que queden una o dos pruebas.

No es admisible que el Mundial llegue a su fase decisiva sin que los participantes conozcan el número de rallies que faltan. La preparación deportiva, la logística, los presupuestos y hasta la forma de afrontar Cerdeña dependen de esa respuesta.

Evans puede gestionar 17 o 21 puntos si quedan dos rallies. Si solo queda uno, la situación cambia por completo. Lo mismo sucede con sus perseguidores: no pueden asumir los mismos riesgos si Cerdeña es la última oportunidad que si todavía habrá otra prueba después.

La FIA debe resolverlo inmediatamente.

Toyota iguala a Lancia

Mientras el campeonato de pilotos continúa abierto, el de constructores ya tiene dueño.

Toyota aseguró matemáticamente el título en Chile y alcanzó la histórica cifra de Lancia. Lo hizo con 614 puntos, frente a los 410 de Hyundai, confirmando una superioridad que había quedado prácticamente anunciada antes de comenzar la temporada.

Toyota contaba con el coche, la estructura y la alineación más completa. Hyundai partía con una base menos competitiva, prácticamente heredada del año anterior, y con una rotación en su tercer coche que no podía compensar la profundidad de su rival.

El título no sorprende, pero eso no reduce su valor. Toyota ha construido una maquinaria capaz de competir por las victorias con varios pilotos y de sobrevivir incluso a los fines de semana en los que uno de ellos queda fuera de juego.

La gran incógnita es cuál de esos pilotos completará el éxito llevándose también el campeonato individual.

Todo vuelve a depender de Evans

Las cuentas favorecen a Elfyn Evans. Es el líder, dispone de margen y sigue dependiendo de sí mismo.

Pero el Rally de Chile ha cambiado el estado de ánimo del campeonato. Solberg llega lanzado después de una victoria contundente. Pajari sigue más cerca de lo que su actuación del fin de semana podría sugerir. Y Evans acaba de perder, sin cometer ningún error, una oportunidad magnífica para dejar el título casi resuelto.

Ahora debe enfrentarse a Cerdeña, a la presión de sus anteriores subcampeonatos y a un calendario que todavía no sabe dónde termina.

El Mundial continúa en sus manos, ¿conseguirá cerrarlas antes de que vuelva a escaparse?