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Fernando Alonso: una despedida que empieza a parecer posible

Lo puedes escuchar en: Episodio 1011 · Monumental siesta y el Rally de Chile Fernando Alonso no ha anunciado que vaya a dejar la Fórmula 1. Conviene empezar por ahí, porque con él

María M. Rodrigo
Imagen cortesía de Aston Martin F1

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Lo puedes escuchar en: Episodio 1011 · Monumental siesta y el Rally de Chile

Fernando Alonso no ha anunciado que vaya a dejar la Fórmula 1. Conviene empezar por ahí, porque con él cualquier conclusión precipitada suele envejecer bastante mal.

Puede insinuar una cosa, dejar varias pistas en una dirección y terminar tomando una decisión completamente distinta. Forma parte de su manera de manejar los tiempos, los mensajes y también la presión que rodea su futuro.

Pero, dicho esto, el fin de semana del Gran Premio de España dejó una sensación diferente. Por primera vez, las señales parecen apuntar más hacia la despedida que hacia la continuidad.

¿Su último Gran Premio de España?

Alonso reconoció que el de Madrid podía ser su último Gran Premio de España como piloto de Fórmula 1. Después de la carrera regresó lentamente a boxes, disfrutando del público y tratando de guardar el momento.

Por sí solo, ese gesto no demuestra nada. Tampoco una declaración realizada en plena emoción del fin de semana. Pero empieza a resultar significativo cuando se suma a otras palabras, actitudes y circunstancias.

En otra entrevista, Alonso afirmó que, si continuaba, no sería para disputar solamente una temporada más. Eso implicaría asumir un compromiso de al menos dos años y prolongar su carrera hasta 2028.

La cuestión, por tanto, no es si todavía puede pilotar un Fórmula 1. Puede hacerlo perfectamente y continúa mostrando un nivel suficiente para competir con cualquiera. La verdadera pregunta es otra: ¿tiene sentido comprometerse durante dos temporadas más con un proyecto que todavía está muy lejos de ofrecerle el coche que necesita?

El verdadero problema: el tiempo

Fernando apostó por Aston Martin porque era la opción lógica. Encontró un equipo que lo valoraba, que le ofrecía un proyecto ambicioso y que preparaba una inversión enorme para afrontar el nuevo reglamento.

Tenía que estar en la parrilla en 2026. Retirarse antes de comprobar qué podía ofrecer Aston Martin con Honda habría sido absurdo. Nadie sabía con certeza qué equipo acertaría con la nueva normativa y Alonso tenía motivos suficientes para probar.

La apuesta, por ahora, no ha funcionado.

Aston Martin no está en condiciones de pelear por victorias y tampoco parece que todos sus problemas puedan quedar resueltos inmediatamente. El chasis sigue lejos de los mejores y Honda continúa arrastrando dificultades, especialmente en un momento en el que la evolución reglamentaria volverá a exigir más a la parte térmica de la unidad de potencia.

Esperar hasta 2028 puede resultar razonable para un piloto joven. Para Alonso, el calendario tiene otro peso.

No porque haya dejado de ser competitivo, sino porque cada temporada invertida en la zona media es una temporada que no dedica a otros desafíos en los que sí podría luchar por ganar.

Otra temporada en el valle de lágrimas

Ese es el centro de la decisión.

Alonso podría continuar en la Fórmula 1. Aston Martin necesita un piloto conocido, Honda quiere una figura de primer nivel y no hay demasiados candidatos disponibles en el mercado. Si Fernando desea quedarse, tendrá sitio.

Pero tener un asiento no es lo mismo que tener un proyecto ganador.

Después de tantos años esperando el coche adecuado, cuesta imaginar que acepte prolongar su carrera simplemente para clasificarse en la zona media y arañar algún punto cuando las circunstancias lo permitan. Puede seguir disfrutando de la conducción y del trabajo con el equipo, pero también sabe mejor que nadie cómo funciona la Fórmula 1 y cuánto tiempo necesita una estructura para solucionar determinados problemas.

La pregunta ya no es si Aston Martin podrá ganar algún día. La pregunta es si llegará a hacerlo a tiempo para Alonso, algo que, ahora mismo, no está nada claro.

También hay incertidumbre alrededor de Aston Martin

A las dudas deportivas se suman los movimientos que rodean al equipo.

Las inversiones previstas desde Arabia Saudí y Aramco estarían atravesando un periodo de incertidumbre, mientras Aston Martin ha incorporado a un nuevo accionista minoritario. Lawrence Stroll debe seguir atendiendo dos frentes diferentes: la marca de automóviles y la escudería de Fórmula 1.

No significa necesariamente que el proyecto vaya a detenerse, pero sí introduce más preguntas en una estructura que necesitaba estabilidad para concentrarse en reducir la distancia con los equipos de cabeza.

También habrá que comprobar hasta dónde llegan las posibles ayudas a Honda. Las declaraciones de Mohammed Ben Sulayem sobre su deseo de mantener a Alonso en la Fórmula 1 pueden interpretarse como un reconocimiento a una de las grandes figuras del campeonato, pero un presidente de la FIA no debería intervenir públicamente en favor de un fabricante o de un equipo.

Si Honda necesita concesiones económicas, más horas de banco de pruebas o algún tipo de ventaja adicional para acercarse a sus rivales, el resto de motoristas tendrá motivos para protestar.

Alonso, mientras tanto, debe decidir si confía en que todas esas piezas terminen encajando.

Fuera de la Fórmula 1 también existe vida

Dejar la Fórmula 1 no significaría necesariamente retirarse del automovilismo.

En resistencia tendría varios años de competición al máximo nivel. Toyota ya conoce perfectamente lo que puede aportar, pero también podría resultar atractivo para proyectos como BMW, Ferrari, Genesis o incluso la propia Aston Martin. Un piloto de su experiencia, velocidad y repercusión seguiría siendo una pieza extraordinariamente valiosa para cualquier fabricante.

También podría volver al Dakar y compaginar ambos programas. En los raids, la edad no representa la misma limitación y Alonso tendría tiempo para seguir aprendiendo hasta convertirse en un verdadero especialista.

La IndyCar parece una opción más complicada. Requiere adaptación, no abundan los asientos competitivos disponibles y Alonso ya ha comprobado que ganar allí no depende únicamente de llegar con un gran nombre. No parece, al menos desde fuera, el camino más probable.

Otra posibilidad sería mantenerse vinculado a Aston Martin con un papel especial o como asesor. Le permitiría seguir formando parte del proyecto, colaborar en su desarrollo y conservar cierta relación con la Fórmula 1 sin asumir otra temporada completa con un coche incapaz de competir por los objetivos que realmente le interesan.

La decisión también será personal

Cuando hablamos de Alonso tendemos a analizarlo todo desde el punto de vista del piloto: su competitividad, su obsesión por ganar, los equipos disponibles y los campeonatos que todavía le faltan.

Pero Fernando también es una persona y acaba de ser padre.

Un programa de resistencia supondría menos carreras y más tiempo libre que una temporada completa de Fórmula 1. Ese factor puede pesar tanto como el rendimiento de Honda o la evolución del chasis de Aston Martin.

Desde fuera resulta imposible saber qué importancia dará a cada elemento. Alonso siempre ha tomado sus decisiones según sus propios criterios y en sus propios plazos. Volverá a hacerlo.

No se marcha porque no pueda seguir

Si finalmente deja la Fórmula 1, no será porque haya perdido la velocidad ni porque ya no tenga sitio en la parrilla.

Se marchará porque ha asumido que el coche capaz de devolverlo a las victorias quizá no llegue a tiempo.

Esta sería la lectura de su posible despedida: no sería la retirada de un piloto superado por la categoría, sino la decisión de un competidor que todavía quiere ganar y que empieza a encontrar más posibilidades de hacerlo fuera de la Fórmula 1 que dentro de ella.

Todavía puede quedarse. Puede renovar y sorprendernos una vez más con uno de esos movimientos que nadie termina de anticipar. Con Fernando nunca conviene dar nada por cerrado.

Pero después de Madrid, por primera vez en mucho tiempo, su salida ya no parece una hipótesis lejana.

Empieza a parecer una posibilidad real.