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Palou: el peor día en el mejor momento

Lo puedes escuchar en: Episodio 1004 · Países Bajos (II), la Indy en Washington y la previa al Rally de Paraguay Alex Palou tuvo en Washington su carrera más difícil de la temporada.

María M. Rodrigo
Imagen cortesía IndyCar

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Lo puedes escuchar en: Episodio 1004 · Países Bajos (II), la Indy en Washington y la previa al Rally de Paraguay

Alex Palou tuvo en Washington su carrera más difícil de la temporada. Y, aun así, el campeonato sigue estando claramente en sus manos.

La IndyCar llegaba a la capital estadounidense con un escenario muy especial: carrera junto al Capitolio, enorme despliegue previo, mucha carga simbólica y la posibilidad de que Palou dejara prácticamente sentenciado otro título. El catalán salía desde la pole y parecía tenerlo todo de cara.

Pero el automovilismo no entiende de guiones perfectos.

Washington fue, sencillamente, el día en que todo lo que podía salir mal, salió mal.

Una carrera que se torció desde boxes

El primer golpe llegó en la parada. Palou se llevó un neumático por delante, lo que acabó provocando una sanción de drive through. A partir de ahí, su carrera dejó de ser una lucha por la victoria y se convirtió en un ejercicio de supervivencia.

Después llegó otro problema en boxes, esta vez con el neumático delantero izquierdo. La parada se hizo eterna, el tiempo perdido fue enorme y el español quedó completamente fuera de la secuencia buena de carrera.

Y cuando parecía que todavía podía rescatar algo, apareció el último golpe: una rotura en la suspensión trasera después de haber rozado el muro vueltas antes. Trompo, carrera destrozada y vigésima posición final.

Fue una acumulación de errores propios, problemas del equipo y mala fortuna.

El tipo de carrera que un líder desea concentrar en un solo domingo.

Kirkwood aprovecha la oportunidad

Mientras Palou sufría, Kyle Kirkwood hizo exactamente lo que tenía que hacer. Ganó con autoridad, en una carrera incontestable, y recortó distancia en el campeonato.

El triunfo de Kirkwood tuvo además un punto especial: victoria de Andretti en casa, con Mario Andretti presente y en un fin de semana de enorme carga estadounidense. Todo encajó para que la celebración tuviera un aire casi perfecto para la IndyCar.

Pero, en términos de campeonato, el golpe fue importante sin llegar a ser definitivo.

Kirkwood se acerca, sí. Pero no lo suficiente como para cambiar por completo la lectura del Mundial.

La ventaja sigue siendo enorme

Después de Washington, Palou continúa líder con 553 puntos. Kirkwood es segundo a 91 puntos. Quedan tres carreras: dos este fin de semana en Milwaukee y la final en Laguna Seca.

La diferencia sigue siendo muy grande. Tanto, que Palou no necesita volver a arrasar. No necesita ganar por fuerza. Ni siquiera necesita correr como si tuviera que demostrar algo.

Necesita hacer lo que mejor sabe hacer: pensar en el campeonato.

Ahí está una de sus mayores virtudes. Palou no sólo gana cuando tiene el mejor coche o cuando la carrera viene de cara. Su dominio se ha construido sobre una regularidad brutal, sobre la capacidad de sumar siempre y sobre una lectura muy fina de cuándo atacar y cuándo no merece la pena asumir riesgos.

Washington fue la excepción, no la norma.

Milwaukee, el último gran examen

El campeonato puede quedar resuelto este mismo fin de semana en Milwaukee, pero no será un trámite. El óvalo corto siempre tiene un punto de peligro. El tráfico, las neutralizaciones y los pequeños contactos pueden cambiar una carrera en pocos segundos.

Palou deberá evitar justo lo que ocurrió en Washington: que los problemas se acumulen.

No le hace falta entrar en batallas innecesarias. Pero tampoco puede quedarse enterrado en el pelotón, porque en un óvalo eso también tiene riesgo. La dificultad estará en encontrar ese equilibrio tan suyo: correr con cabeza sin desaparecer de la zona segura.

Kirkwood, por el contrario, no puede especular. Necesita ganar, sumar mucho y esperar otro tropiezo del líder. Su problema es que los óvalos no han sido precisamente el territorio más fuerte de su temporada.

Laguna Seca espera

Incluso si Milwaukee se complica, Palou todavía tendrá Laguna Seca. Y ahí el catalán suele ser una garantía. Es uno de los circuitos donde mejor se ha movido siempre y donde su estilo, tan preciso y cerebral, encaja especialmente bien.

Por eso, pese al mal domingo de Washington, no hay motivos reales para el pánico.

Sí hay aviso. Sí hay tensión. Sí hay campeonato todavía por cerrar. Pero no hay cambio de favorito.

El trabajo de todo el año sigue pesando más que una carrera mala.

La lectura correcta

Washington no demuestra que Palou esté perdiendo el control del campeonato. Demuestra lo contrario: que su ventaja era tan sólida que podía permitirse una carrera horrible sin que el título se le escapara de las manos.

Dominar no es ganar siempre. Dominar es llegar al tramo final con margen suficiente para sobrevivir al peor día.

Palou tuvo ese peor día y sigue siendo el claro favorito.