Fórmula 1

La F1 2026 también tiene campeonato: Ferrari, Mercedes y el factor fiabilidad

Lo puedes escuchar en: Episodio 993 · La previa al GP de Bélgica (I) La Fórmula 1 de 2026 tiene problemas evidentes. Los coches no siempre convencen, el clipping sigue condicionando carreras y

Raúl Molina Recio
Imagen cortesía de Pirelli

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Lo puedes escuchar en: Episodio 993 · La previa al GP de Bélgica (I)

La Fórmula 1 de 2026 tiene problemas evidentes. Los coches no siempre convencen, el clipping sigue condicionando carreras y algunos circuitos parecen diseñados para exponer las debilidades de la normativa. Pero hay algo que también conviene reconocer: el campeonato se ha puesto más interesante de lo que parecía.

Mercedes empezó el año con una ventaja clara. El coche era rápido, eficiente y parecía mejor preparado que el resto para la nueva era. Andrea Kimi Antonelli emergió como referencia, Russell se mantuvo cerca y la sensación era que el Mundial podía quedar encarrilado muy pronto.

No ha sido así.

Un Mundial más vivo de lo previsto

Ferrari ha conseguido algo que parecía improbable en las primeras carreras: meter presión. No de forma constante, ni con una superioridad clara, pero sí con victorias y señales suficientes como para obligar a Mercedes a mirar por el retrovisor.

Hamilton ganó en Barcelona. Leclerc lo hizo en Silverstone. Dos triunfos distintos, con contextos distintos, pero con un efecto común: Ferrari ya no parece un invitado ocasional en la parte alta.

La Scuderia sigue teniendo altibajos. Austria fue un recordatorio de que el coche rojo puede diluirse cuando la ventana no acompaña. Pero cuando el Ferrari entra en funcionamiento, ya no está tan lejos.

Mercedes corre contra su propia fiabilidad

El gran punto débil de Mercedes está siendo la fiabilidad. No tanto por una avería aislada, sino por la sensación de que cada problema llega en el peor momento posible.

Antonelli ha perdido oportunidades importantes. Y eso tiene dos consecuencias. La primera es evidente: los rivales recortan. La segunda es más sutil: el campeonato empieza a sentirse menos controlado.

Mercedes quizá sigue teniendo el coche más completo. Pero el coche más completo no sirve de nada si deja puntos por el camino.

Rendimiento contra resistencia

La pelea empieza a tener una forma muy interesante. Mercedes parece más competitivo. Ferrari, quizá, más fiable. Y en una temporada con coches tan complejos, esa diferencia puede ser decisiva.

Una escudería puede permitirse tener pequeñas carencias de ritmo si termina carreras y aprovecha los errores ajenos. Lo que no puede permitirse es perder resultados por problemas recurrentes cuando el campeonato todavía está abierto.

Ferrari no necesita dominar todos los domingos para inquietar a Mercedes. Le basta con estar lo bastante cerca cuando aparezcan las grietas.

Russell también entra en esta ecuación. Ha ganado, ha recortado y no puede resignarse a ser el segundo Mercedes en una temporada donde Antonelli ha brillado mucho, pero también ha sufrido demasiado.

Hamilton, por su parte, está construyendo poco a poco su temporada con Ferrari. No siempre tiene el coche que necesita, pero ya ha ganado y ha demostrado que, cuando el equipo le da una herramienta coherente, sigue siendo peligrosísimo.

Leclerc necesitaba también su victoria. Silverstone fue importante para él no sólo por los puntos, sino por recuperar autoridad dentro de Ferrari.

Spa y Hungría, antes del parón

Las dos carreras antes del parón de verano pueden ser muy importantes. Spa y Hungría son circuitos radicalmente distintos, y eso permitirá entender mejor si Ferrari puede sostener la presión o si Mercedes recupera margen.

También son fechas clave para decidir cuánto se sigue desarrollando el coche de 2026 y cuánto se empieza a pensar en 2027. En una normativa tan nueva, esa decisión puede marcar la próxima temporada tanto como la actual.

La F1 2026 quizá no tenga todavía los coches que soñábamos. Pero sí tiene campeonato. Y eso no es poca cosa.